Nuestra metodología se concreta en el diseño de una cuidadosa programación para cada edad presidida por la búsqueda constante del desarrollo del lenguaje y la utilización del juego experimental, didáctico, libre y dirigido como herramienta de aprendizaje en el entorno de la educación sensorial, la psicomotricidad, los hábitos, la expresión plástica, la expresión musical y dinámica. También trabajamos diferentes rincones en el aula ya que es una manera de acercarnos a su realidad más cercana ej: el rincón de la cocinita, de la peluquería, de los disfraces, de cuentos, de médicos…
Para desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física de los niños y niñas hasta el máximo de sus posibilidades, llevamos a cabo un programa de estimulación de todas las áreas sensoriales, sin forzar en ningún sentido el curso lógico de la maduración del sistema nervioso. La estimulación está determinada por su carácter secuencial y sistemático que se trabaja, día a día, mediante un programa elaborado previamente de acuerdo con el momento evolutivo de cada niño y niña y lo que queremos conseguir.
El cesto de los tesoros es una propuesta de juego para bebés. En este juego, el niño o niña explora una serie de objetos cotidianos y seleccionados previamente, esta actividad se realizará dos días a la semana.
La finalidad es proporcionarle nuevas sensaciones a través de la vista, del olfato, del tacto, del oído y del movimiento lo que facilita su desarrollo.
En este cesto se colocan objetos (no juguetes) de diferentes cualidades (textura, tamaño, olor, sabor, color, sonido…).
Las habilidades que desarrollan con esta propuesta de juego son:
El juego heurístico es una actividad de juego, donde los niños/as interactúan con los diferentes tipos de material. Es una continuación del cesto de los tesoros y se inicia desde que el niño/a comienza a desplazarse, hasta los 24 meses.
En la escuela se trabaja desde un enfoque constructivista, y el juego heurístico está íntimamente relacionado. El niño/a es el protagonista de sus aprendizajes (investiga, descubre…), parte de lo que sabe cada niño/a, facilita el aprender de él y de los otros. Favorece el aprendizaje por descubrimiento, el conocimiento de la realidad, la autoestima y respeta el ritmo y las necesidades de cada niño/a.
Al igual que en el cesto de los tesoros, el juego heurístico también desarrolla capacidades cognitivas (comprender, relacionar, conocer…), perceptivas (visión, oído, tacto, gusto, olor), corporales (motricidad gruesa, fina), éticas (respetar, colaborar…), afectivas (disfrutar, valorar, querer...), sociales (colaborar, compartir…).Los/as niños/as descubren a través de los sentidos las características de los objetos que manipulan, realizando así nuevos aprendizajes.
Además del aprendizaje del niño/a, el juego heurístico propicia la colaboración y relación de las familias con la escuela, aportando los materiales
El material utilizado en estas sesiones debe ser objetos naturales, de piel, metal, papel, madera, cartón, corcho, evitándose los materiales plásticos o los juguetes.
La sesión de juego heurístico se divide en dos partes muy importantes. La primera es la fase del juego, donde los niños/as experimentarán con los objetos y la segunda es la fase de la recogida en la que tendrán que clasificar y organizar el material en su lugar correspondiente.
En estas sesiones, el material se coloca en tres focos, en los que colocaremos tres tipos diferentes de materiales y a los que les añadiremos contenedores (objetos también naturales con los que el niño/a puede transportar, trasvasar, etc… los materiales durante la sesión).
Para la recogida del material utilizamos sacos en los que los niños/as organizan los materiales.
La duración de la sesión es de 40 minutos aproximadamente, dependiendo del interés de los niños/as y del desarrollo de la misma, de los cuales se utilizan 20-25 minutos para el juego y el resto para organizar el material.
El espacio del aula debe de ser lo más amplio y diáfano posible, evitando los materiales que pudieran distraer su atención. También es necesario crear un clima tranquilo con el menor número de interrupciones posibles.
El juego simbólico es el juego infantil por excelencia entre los 24 y 36 meses en el que los niños y niñas imaginan ser, imitando situaciones que ven en la vida real.
En ese proceso utilizan al máximo su imaginación, jugando constantemente en el límite entre lo real y lo imaginario, lo cual les ayuda a crear representaciones mentales que serán de gran ayuda para resolver situaciones futuras en su vida.
Las actividades lúdicas en las que los niños/as aprenden a simbolizar comienzan a partir de los dos años cuando tienen el nivel de comprensión que les permite imitar situaciones reales como jugar al papá y a la mamá, a hacer la comida, jugar a que van a la tienda a por comida, cuidar al bebé.
Pero el juego no consiste únicamente en imaginar, sino que el habla acompaña el juego, ya que mientras interpretan están hablando y compartiendo sus fantasías con otros niños/as, por lo que además fomenta su sociabilización.
A través de la representación los niños y ñiñas asimilan y comprenden las situaciones que viven en la vida real estableciendo relaciones que le ayudarán a desenvolverse con éxito en el futuro.